

El crecimiento de la minería en el Perú ha tenido un impacto significativo en la economía y el desarrollo del país, generando empleos y oportunidades de inversión en comunidades locales y regiones mineras.
Asimismo, desafíos en términos de desarrollo sostenible, gestión ambiental y relaciones con las comunidades.



Los campamentos mineros son infraestructuras que albergan a los trabajadores que laboran en las operaciones mineras.
Ubicados en áreas remotas y a menudo inhóspitas, donde la disponibilidad de agua potable segura y la gestión adecuada de las aguas residuales son un desafío para garantizar la salud y el bienestar de quienes trabajan en estas instalaciones.
Las actividades diarias en los campamentos, como la preparación de alimentos y la higiene personal, generan aguas residuales con una variedad de contaminantes, incluyendo materia orgánica, grasas, aceites, productos químicos y microorganismos patógenos. Estos contaminantes se reflejan en valores altos en parámetros como DBO, DQO, Sólidos Suspendidos Totales (SST), Aceites y Grasas, y Coliformes Fecales, entre otros.

Los campamentos mineros, generalmente, vierten las aguas residuales a cuerpos de agua naturales, por lo que estas deben cumplir con los Límites Máximos Permisibles (LMP). También reutilizan las aguas residuales para el control de polvo y riego de carreteras, para evitar el levantamiento de polvo y polución en las carreteras.
Cuadro de los Límites Máximos Permisibles para PTAR

En Flowen, ofrecemos soluciones integrales para el tratamiento de aguas residuales en campamentos mineros. Nuestras Plantas de Tratamiento Modulares proporcionan una alta calidad de agua tratada y son fácilmente implementadas y operadas en entornos remotos.
La tecnología (MBBR) que se emplea, son sistemas biológicos aeróbicos, donde se incorporan soportes de plástico en constante movimiento para el crecimiento de las bacterias, las que se encargan de la degradación de carga orgánica. Esta tecnología permite que las plantas de tratamiento sean de menor tamaño y puedan tratar un mayor volumen de agua en un menor tiempo, y garantizar una calidad adecuada del agua tratada para su reutilización.
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El proceso de tratamiento inicia con un pretratamiento para remover los sólidos finos y acondicionar el efluente para ingresar al reactor biológico, seguido por el tratamiento biológico donde se remueve la carga orgánica y se separan los lodos generados en el decantador secundario. Finalmente, el tratamiento terciario, donde se eliminan los agentes patógenos por desinfección.
Homogeniza las cargas de los contaminantes presentes en el agua y a su vez regular las fluctuaciones de los caudales que llegan a la planta. Así, los picos de contaminantes y caudal no afectan el tratamiento biológico.
Degrada la materia orgánica que contamina mediante microorganismos en condiciones aerobias.
Separa por gravedad los lodos generados tras la degradación biológica de la materia orgánica.
Remoción de sólidos suspendidos del agua clarificada por medio de filtro de multimedia, zeolita, entre otros.
El agua filtrada se envía a un sistema de cloración en línea con hipoclorito de sodio, que elimina bacterias y virus.
Los lodos se estabilizan en un biodigestor, se deshidratan y se disponen mediante una EO-RS.
Las plantas de tratamiento de agua residual doméstica para campamentos mineros permiten que el agua tratada cumpla con los Límites Máximos Permisibles (LMP) y pueda ser vertida de forma segura al medio ambiente o reutilizada. Las soluciones de Flowen ofrecen una alternativa sostenible y circular para el tratamiento de aguas residuales.