

La industria alimentaria abarca una amplia gama de actividades, desde la producción de alimentos procesados hasta la fabricación de bebidas y productos agrícolas transformados.


Las aguas residuales en la industria alimentaria son el resultado de operaciones como el lavado de equipos y maquinaria, el procesamiento de materias primas, la limpieza de instalaciones y la producción de productos alimentarios. La presencia de contaminantes en estas aguas residuales puede representar un desafío para las empresas alimentarias, ya que deben cumplir con las regulaciones ambientales y sanitarias, además de gestionar adecuadamente sus residuos para proteger la salud humana y el medio ambiente.
Entre los principales contaminantes presentes en las aguas residuales industriales del sector alimentario se incluyen:
Lo que se refleja en valores altos de parámetros como DBO5, DQO, Aceites y Grasas, Sólidos Suspendidos Totales (SST), Sólidos Suspendidos Disueltos (TDS), contaminantes químicos, entre otros.

Como resultado de esta problemática, se debe implementar una planta de tratamiento de efluentes industriales con el fin de que el agua tratada pueda ser reutilizada, descargada a cuerpos receptores (cumpliendo con los Límites Máximos Permisibles, LMP) o vertida al alcantarillado (cumpliendo con los Valores Máximos Admisibles, VMA).

En Flowen, ofrecemos soluciones especializadas de tratamiento de aguas residuales industriales para el sector alimentario. Nuestras Plantas de Tratamiento Modulares son ideales para espacios reducidos y están diseñadas para cumplir con las necesidades del cliente y la normativa vigente.
Para el tratamiento de los efluentes industriales de este sector se emplean dos tecnologías principales: Sistema de Flotación por Aire Disuelto y el Reactor Biológico de Lecho Móvil.
Los Sistemas de Flotación por Aire Disuelto (DAF) son un proceso fisicoquímico, funcionan mediante la inyección de microburbujas de aire para que las partículas, los aceites y grasas se adhieran a las burbujas y floten hacia la superficie para su eliminación. Complementariamente, la tecnología MBBR (Reactor Biológico de Lecho Móvil) es un sistema biológico aeróbico donde se utilizan soportes de plástico en constante movimiento para fomentar el crecimiento de bacterias encargadas de degradar la carga orgánica. Ambas tecnologías permiten que las plantas de tratamiento sean más compactas, capaces de procesar mayores volúmenes de agua en menos tiempo y producir agua tratada de alta calidad.
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El tratamiento de aguas residuales inicia con un pretratamiento para remover sólidos y acondicionar el efluente. Luego, el tratamiento biológico elimina la carga orgánica y separa los lodos. Finalmente, el tratamiento terciario retiene sólidos suspendidos y desinfecta, obteniendo agua apta para su reutilización segura.
Las aguas residuales ingresan a una cámara de rejas para el retiro de sólidos gruesos, seguido a una trampa de grasas y después a un tamiz estático para una retención de sólidos más finos.
Se encarga de homogenizar las cargas de los contaminantes presentes en el agua y a su vez regular las fluctuaciones de los caudales originados por la industria. Así, los picos de contaminantes y caudal no afectan los posteriores procesos.
Se realiza un tratamiento físico químico, donde se adiciona coagulante para la desestabilización de cargas de los sólidos suspendidos y coloidales y adición de floculante para la aglomeración de flóculos.
Mediante la inyección de microburbujas de aire se eliminan Sólidos Suspendidos Totales (SST), Aceites y Grasas en más de un 90%, también se remueve DBO5 y DQO en un menor porcentaje. Los lodos flotantes generados en esta etapa son enviados al proceso de tratamiento de lodos.
Degrada la materia orgánica que contamina mediante microorganismos en condiciones aerobias.
Separa por gravedad los lodos generados tras la degradación biológica de la materia orgánica.
Remoción de sólidos suspendidos del agua clarificada por medio de filtro de multimedia, zeolita, entre otros.
El agua filtrada se envía a un sistema de cloración en línea con hipoclorito de sodio, que elimina bacterias y virus.
Los lodos se estabilizan en un biodigestor, se deshidratan y se disponen mediante una EO-RS.
Permiten que el agua tratada cumpla con los Valores Máximos Admisibles (VMA) o incluso con la normativa de reuso. Así, la industria alimentaria cumple con las regulaciones ambientales y reduce los costos asociados con el consumo de agua potable y la disposición de efluentes industriales, promoviendo un desarrollo sostenible y responsable.