
La industria de camales, impulsada por el crecimiento del consumo de carne a nivel global, enfrenta desafíos ambientales relacionados con la crianza, transporte y sacrificio de animales, lo que conlleva a la generación de aguas residuales y olores indeseables.

Estas aguas residuales varían en composición según el tipo de procesamiento, ya sea carne de res, carne de oveja, aves de corral, entre otros. Las principales fuentes de contaminación son la sangre, heces, orina, grasas y residuos de alimentos, contribuyendo a altas cargas orgánicas, nitrógeno total, fósforo, grasas y sólidos suspendidos.

El tratamiento de estas aguas residuales es crucial para evitar la contaminación del medio ambiente. Las alternativas de tratamiento están sujetas a la calidad de agua a cumplir. En pequeñas y medianas operaciones, se enfoca en reducir aceites y grasas, así como sólidos suspendidos, mientras que en grandes plantas se requiere además la reducción de la demanda química y bioquímica de oxígeno (DQO y DBO5, respectivamente).
Proyecto de Ley. Límites Máximos Permisibles (LMP) para la descarga de efluentes líquidos de Plantas de Camales y Plantas de Beneficio. No vigente en Perú.

En Flowen, ofrecemos soluciones especializadas en el tratamiento de aguas residuales para la industria láctea, utilizando tecnologías avanzadas y adaptadas a las necesidades específicas de nuestros clientes, garantizando así un tratamiento eficaz y respetuoso con el medio ambiente.
Para el tratamiento de los efluentes industriales de este sector se emplean dos tecnologías principales: Sistema de Flotación por Aire Disuelto y el Reactor Biológico de Lecho Móvil.
Los Sistemas de Flotación por Aire Disuelto (DAF) son un proceso fisicoquímico, funcionan mediante la inyección de microburbujas de aire para que las partículas, los aceites y grasas se adhieran a las burbujas y floten hacia la superficie para su eliminación. Complementariamente, la tecnología MBBR (Reactor Biológico de Lecho Móvil) es un sistema biológico aeróbico donde se utilizan soportes de plástico en constante movimiento para fomentar el crecimiento de bacterias encargadas de degradar la carga orgánica. Ambas tecnologías permiten que las plantas de tratamiento sean más compactas, capaces de procesar mayores volúmenes de agua en menos tiempo y producir agua tratada de alta calidad.
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El tratamiento de aguas residuales inicia con un pretratamiento para remover sólidos y acondicionar el efluente. Luego, el tratamiento biológico elimina la carga orgánica y separa los lodos. Finalmente, el tratamiento terciario retiene sólidos suspendidos y desinfecta, obteniendo agua apta para su reutilización segura.
Las aguas residuales ingresan a una cámara de rejas para el retiro de sólidos gruesos, seguido a una trampa de grasas y después a un tamiz estático para una retención de sólidos más finos.
Se encarga de homogenizar las cargas de los contaminantes presentes en el agua y a su vez regular las fluctuaciones de los caudales originados por la industria. Así, los picos de contaminantes y caudal no afectan los posteriores procesos.
Se realiza un tratamiento físico químico, donde se adiciona coagulante para la desestabilización de cargas de los sólidos suspendidos y coloidales y adición de floculante para la aglomeración de flóculos.
Mediante la inyección de microburbujas de aire se eliminan Sólidos Suspendidos Totales (SST), Aceites y Grasas en más de un 90%, también se remueve DBO5 y DQO en un menor porcentaje. Los lodos flotantes generados en esta etapa son enviados al proceso de tratamiento de lodos.
Degrada la materia orgánica que contamina mediante microorganismos en condiciones aerobias.
Separa por gravedad los lodos generados tras la degradación biológica de la materia orgánica.
Remoción de sólidos suspendidos del agua clarificada por medio de filtro de multimedia, zeolita, entre otros.
El agua filtrada se envía a un sistema de cloración en línea con hipoclorito de sodio, que elimina bacterias y virus.
Los lodos se estabilizan en un biodigestor, se deshidratan y se disponen mediante una EO-RS.
Sino también una oportunidad para maximizar la eficiencia y la sostenibilidad de las operaciones. El agua tratada puede ser empleada de manera segura y efectiva en diversas aplicaciones.