
La industria petrolera en el Perú abarca la exploración, producción, refinación y comercialización de petróleo y gas natural, con importantes operaciones en diversas regiones del país. El petróleo y el gas natural como recursos energéticos fundamentales han impulsado el crecimiento y la expansión del sector petrolero en el Perú, atrayendo inversiones nacionales e internacionales y promoviendo el desarrollo económico en áreas clave.



Los campamentos petroleros, utilizados para albergar al personal empleado en las operaciones de exploración y producción de petróleo y gas, enfrentan desafíos específicos en cuanto al tratamiento de sus aguas residuales domésticas. Estos campamentos, ubicados en áreas remotas y a menudo de difícil acceso, necesitan soluciones eficientes y confiables para el manejo adecuado de sus aguas residuales.
Las actividades diarias en los campamentos, como la preparación de alimentos y la higiene personal, generan aguas residuales con una variedad de contaminantes, incluyendo materia orgánica, grasas, aceites, productos químicos y microorganismos patógenos. Estos contaminantes se reflejan en valores altos en parámetros como DBO, DQO, Sólidos Suspendidos Totales (SST), Aceites y Grasas, y Coliformes Fecales, entre otros.

Los campamentos petroleros, generalmente, vierten las aguas residuales a cuerpos de agua naturales, por lo que estas deben cumplir con los Límites Máximos Permisibles (LMP) de Efluentes Líquidos para las Actividades del Subsector Hidrocarburos, Decreto Supremo N° 037-2008-PCM. Además, contar con los permisos necesarios para disponerlos de esa forma.

En Flowen, ofrecemos soluciones integrales para el tratamiento de aguas residuales en campamentos petroleros. Nuestras Plantas de Tratamiento Modulares proporcionan una alta calidad de agua tratada y son fácilmente implementadas y operadas en entornos remotos.
La tecnología (MBBR) que se emplea, son sistemas biológicos aeróbicos, donde se incorporan soportes de plástico en constante movimiento para el crecimiento de las bacterias, las que se encargan de la degradación de carga orgánica. Esta tecnología permite que las plantas de tratamiento sean de menor tamaño y puedan tratar un mayor volumen de agua en un menor tiempo, y garantizar una calidad adecuada del agua tratada para su reutilización.
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El proceso de tratamiento inicia con un pretratamiento para remover los sólidos finos y acondicionar el efluente para ingresar al reactor biológico, seguido por el tratamiento biológico donde se remueve la carga orgánica y se separan los lodos generados en el decantador secundario. Finalmente, el tratamiento terciario, donde se eliminan los agentes patógenos por desinfección.
Homogeniza los contaminantes y regula las variaciones de caudal, evitando que los picos afecten el tratamiento biológico.
Degrada la materia orgánica que contamina mediante microorganismos en condiciones aerobias.
Separa por gravedad los lodos generados tras la degradación biológica de la materia orgánica.
Remoción de sólidos suspendidos del agua clarificada por medio de filtro de multimedia, zeolita, entre otros.
El agua filtrada se envía a un sistema de cloración en línea con hipoclorito de sodio, que elimina bacterias y virus.
Los lodos se estabilizan en un biodigestor, se deshidratan y se disponen mediante una EO-RS.
Las plantas de tratamiento de agua residual doméstica para campamentos mineros permiten que el agua tratada cumpla con los Límites Máximos Permisibles (LMP) y pueda ser vertida de forma segura al medio ambiente. Las soluciones de Flowen ofrecen una alternativa sostenible y circular para el tratamiento de aguas residuales.